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Mostrando entradas de julio, 2026

Sobre El Oficio y El Tiempo

  Sobre El Oficio Y El Tiempo Vuela    mi verso a buscar el cauce de lo extirpado y generar con cuidado la voz que sabe doblar las campanas      Y tocar los arpegios de Espinel dejar en tinta y papel dibujado un agasajo en el verso que desgajo y te desveles con el Si el averno te seduce con su calma tenebrosa no me busques en la prosa que el poeta no seduce Si la bula te conduce donde el curso es diferente y un azar indiferente vive una idea inconclusa no te salvas con mi musa Y    polillas en la frente No se requiere una hazaña para tensar la palabra y que el verbo no se abra donde alguien nos engaña El poeta se acompaña de la rima y el sentido en un verso compartido que evita la disonancia conservando la elegancia para seguir bien vestido              Emerio Díaz               07-02-26

Liturgia Del Verso

  LITURGIA DEL VERSO Amada mía que respiras detrás de la granada secreta del alba, desciende. Que la luz desate sus caballos sobre la hierba dormida de mis huesos. Venga tu sombra con sus lámparas de polen, venga tu nombre como una campana sumergida en el océano de la memoria. Tú, que guardas en los párpados la ceniza azul de los astros, inclina tu frente sobre el pan oscuro de mi silencio. Que se abran los jardines. Que el jazmín entregue su alquimia. Que el agua recuerde la antigua vocación de la lluvia. Amada mía, arca de niebla, columna de música, ciudad que navega bajo la piel de la noche, haz de mi barro una estrella. Haz de mi exilio una semilla. Haz de mi sed una ventana. Porque toda distancia es apenas un puente de humo entre dos fuegos que se buscan. Y cuando el tiempo abandone sus relojes sobre la arena del sueño, venga tu rostro, no como quien llega, sino como quien siempre estuvo escrito en la raíz invisible de la luz. Amén de pájaros. Amén de espuma. Amén del agua que...

Lo Denso Del Silencio

  Lo Denso Del Silencio Me doblo sobre la cama para no estallar. Cuento los minutos en la penumbra esperando que el ruido ceda, que deje de golpear. El cuerpo aprende a resistir, a pegar la herida en silencio mientras el mundo afuera sigue. Hay un lenguaje, una violencia antigua que reconozco. No busco refugio. Suelto las amarras, quedo    en mi frente al espejo de mis fracturas. Dejo que el peso me atraviese, que borre al que escribe. Solo deseo quererme sin hacer ruido. Aceptar el cansancio de los ojos, morder el hilo de lo real hasta que pierda su forma. Hallar una quietud sin nombre después del fuego.                Emerio Díaz                  06-22-26

La Ceiba Y El Mar

  LA CEIBA Y EL MAR Hay una ceiba  en la mitad de mi pecho.  Una    isla que se aleja  Y sus raíces buscan el    agua en la vasija de la memoria. Cada raíz encontró un nombre. Una encontró la voz de mi madre. Otra la risa de los amigos que se quedaron conversando bajo un portal que ya no existe. Otra descendió hasta la infancia, donde aún gira una bicicleta de viento por las calles doradas del verano. Y la más profunda, la que nadie ve, llegó hasta el corazón oscuro del mar. Allí descubrió que las olas también tienen recuerdos. Que cada espuma conserva el rostro de los que partieron. Que ninguna distancia es capaz de separar completamente lo que una vez fue amado. Por eso el mar me llama. No con su ruido. No con sus tempestades. Me llama con una música secreta que sólo escuchan los exiliados cuando la noche se queda sola. Entonces la ceiba despierta. Sus ramas atraviesan los años. Rozan balcones perdidos. Tocan ventanas apagadas. Cruzan ciudades, ...